Fragmento nr. IX

Fragmentos

Piernas arrastradas en la carretera

Confusa y desolada al mismo tiempo te das cuenta de que lo has perdido todo. Desde el consejo de un padre hasta la confianza en que aún te puedes salvar. No te queda ni tan siquiera una sonrisa que mostrar al exterior. Con el alma trastocada por la cantidad de cambios que le ofreces y los fracasos que consigues.

Eran las seis de la mañana y mientras los primeros rayos del Sol amanecían sobre la ciudad él abrió los ojos de golpe. ¿Qué hacía en casa de ella?, ¿qué había hecho anoche? y ¿por qué tenía un vendaje en el codo?

Se levantó lentamente de la cama mientras trataba de hacer memoria. Ella estaba ahí, durmiendo tranquila y sin la más remota idea de lo que estaba ocurriendo en realidad.

-¿Qué haces? -ella despertó y lentamente abrió los ojos-
-Me estoy vistiendo
-Ya, pero ¿por qué?, ¿dónde te vas?
-Ha amanecido ya Mónica, y tengo que marcharme -tenía que darse prisa, se metía en un buen apuro si no conseguía salir de la ciudad a tiempo-
-No entiendo porque nunca te puedes quedar conmigo por la mañana -estaba enojada, siempre lo estaba-
-Puede que algún día lo comprendas -la beso en la frente y salió por la puerta-

Ella se quedó ahí, en la cama, sola y confusa. Se acurrucó entre las sábanas y aprovechó el calor y el olor que él había dejado en su parte de la cama. Estaba enamorada, pero él no se daba cuenta.

Él trataba de elaborar algún plan rápido y eficaz para librarse de las miradas indiscretas de la gente. Lamentablemente ella no se le iba de la cabeza y no podía pensar correctamente, estaba enamorado, pero ella no se daba cuenta que no era la afortunada.

Fragmento nr. VI

Fragmentos

Había vuelto a pasar. Era inexplicable, sus besos me estremecian de principio a fin. Se acercaba, y simplemente con su aliento me provocaba un escalofrio que recorría toda mi médula consiguiendo que se me erize el pelo en todo el cuerpo. Con cierto temor rozaba mis labios y tras esto se reconfortaba relajando todos sus músculos. Poco a poco nos separábamos con una sonrisa de por medio.

Ella no lo sabía, pero mi temor era mayor que el suyo.

Fragmento nr. V

Fragmentos

El día del encuentro había llegado, a tan solo unas horas de verlo ya estaba nerviosa. Ella era así, no conseguía estarse quieta y respirar con normalidad al saber que cada vez le quedaba menos. Anoche se acostó muy tarde, y por la mañana fue la más madrugadora de la casa, pero para sorpresa de todos, no tenía ni una pizca de sueño. Seguramente porque no podía parar de pensar en lo que le esperaba.

Fragmento nr. IV

Fragmentos

Sobre Nietzsche, su superhombre y nosotros

Pensamientos

Nietzsche de viejo

Quizás, lo que de verdad me gusta de todo a lo que me dedico y quiero seguir haciéndolo es aportar esfuerzos para hacer algo grande. Quiero decir, puede, que lo que pretendo es hacerme hueco y dejar insignificantes a los demás. Y aún así, sigo sin convencerme de que ética y cívicamente dejo de ser correcto.

De libros, paranoias y demás

Pensamientos

Estatua utópicaA pesar de lo sorprendido que estoy de que sean ya las nueve de la mañana y no tenga sueño –a pesar de no haber dormido en toda la noche– hay cosas que atraen mi atención más aún. Por ejemplo esta cita:

Uno cree las cosas porque ha sido acondicionado para creerlas. Inventar malas razones para lo que se cree por otras malas razones: tal es la filosofía.

Eso es lo que gusta, hablar sin decir nada, hablar sin ofrecer nada al oyente. Y es que, muy a mi pesar, vivimos en una sociedad en la que el silencio pierde toda la autoridad, lo que invade nuestro ambiente es el ruido. Y con ruido me refiero al ruido que no se mide en decibelios, me refiero al ruido de un mensaje –la moralla, las palabras que aportan poquísimo valor a lo que decimos–, aquel que hace que tengamos que malgastar el silencio. Aquel que nos vacía por dentro y nos vuelve más simples si cabe, aquel que nos hace hablar por hablar.

Opinión y humor

En términos generales, tenemos un presente extraordinario

Opinión y humor

Niño sonriendo y feliz

Cuando alguien me pregunta el por qué de mi pasotismo respecto a las catástrofes naturales, los accidentes o los secuestros que salen en las noticias normalmente surge una discusión en la que una de las partes ofende a las víctimas y la otra parte recrimina la indolencia. Señores, sí, tengo el pasotismo por mis venas, sin embargo intento y confío en tener una mente abierta.

Si no tienes en que creer, te lo inventas

Pensamientos

Personas con paraguas

Desde que nacemos se nos convence con unas explicaciones de lo más variopintas de el porqué de las cosas. Quiero decir, sea cual sea la cultura en la que te desarrollas de pequeño, se te explicará una ideología con tal de que entiendas por qué las cosas son como son y de esta forma que tú también tengas un sentido para la vida.

La idea es tocar su piel y sentir como a esa piel tan fina se le abren todos los poros cuando la rozas. Es interesante como se siente en un extremo de la mano su calor corporal mientras que en el otro desciende la temeperatura drásticamente.

Y sin embargo, dejas de realizar cualquier movimiento y su piel se vuelve a calmar, pero una vez mueves las yemas de los dedos ese suave cosquilleo la devuelve a la realidad, la realidad es que le gusta, aunque diga lo contrario.

Effectum II, de tantos…

Misceláneo